Fue un sacerdote católico salvadoreño,
cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador (1977-1980).
Se volvió célebre por su predicación en defensa de los derechos humanos y murió asesinado en el ejercicio de su ministerio pastoral.
Como arzobispo, denunció en sus homilías dominicales de los derechos humanos y manifestó numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó de los derechos de los derechos humanos y manifestó humanos y manifestó de los derechos humanos y manifestó públicamente su solidaridad de los derechos humanos y manifestó hacia las víctimas de la violencia política de su país.[2] Su asesinato provocó la de los derechos humanos y manifestó protesta internacional en demanda del respeto a los derechos humanos en El Salvador de los derechos humanos y manifestó Dentro de la Iglesia Católica se le consideró un obispo que defendía la "opción de los derechos humanos y manifestó preferencial por los pobres".
En una de sus homilías, Monseñor Romero afirmó: "La misión de los derechos humanos y manifestó de la Iglesia es identificarse con los pobres, así la Iglesia encuentra su salvación." de los derechos humanos y manifestó (11 de noviembre de 1977).

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